Pues cuento. Ayer le hice el favor a Chema, pero no ese favor! me pidió que checara un texto que quería darle a la chica que lo tiene babeando las banquetas y como soy su amiga letrada pues ahi me tienen descifrando y poniendo orden a sus ideas. Dicho texto era con el fin de dárselo a la chica en cuestión, ahora que me lo encuentro de nuevo me dice que la chica no logró captar la metáfora del texto.
A lo que me lleva a la razón de este post. Incluso cuando estaba corrigiendo el texto me llamó mucho la atención que se considerara como un príncipe, y mira que su correctora de estilo cree que esa especie esta ya extinta, pero él todavía se siente parte de esta especie. Ja, Chema es como la antítesis de hombre que tengo pensado. Para mí esta especie esta casi extinta. Yo no creo en el príncipe azul porque son de los cuentos de hadas, y los hombres normales son comunes y corrientes, si quieren aventarse mi filosofía del mencionado príncipe pinche
aquí.
Y sí aún hay chicos de esta especie, como mi amigo Chema, lo que se encuentran es un par de incrédulas que no captan bien metáforas y no logran comprender bien el mensaje codificado del príncipe en cuestión. Es posible que somos muy incrédulas a creer y confiar plenamente en tu media naranja. Y sí, muchas les da pavor el compromiso al igual que los chicos.
Y como me pasé un buen rato descifrando el texto de Chema y como él no lo quiere publicar en su rinconcito público me ha dado permiso como su editora que soy de publicar lo que escribió. Así que veamos el fruto de mi corrección y del trabajo de Chema.
Solo en una multitud
Sábado en la noche. Él se encuentra impaciente. Acaban de hacer una fila para bajar a la cancha. Le toma de la mano y pide unas palomitas mientras sus amigos llegan. Ella no lo nota pero su mano suda, suda porque está nervioso. Sí, ella lo pone nervioso después de revisar que su equipo de futbol favorito goleó a un buen rival. Su sonrisa cada vez se hace más grande.
Un par de llamadas, encuentra a su amigo y esperan el inicio del concierto. El concierto lo abre un grupo desconocido mexicano. No son la gran cosa pero el vocalista no es tan malo. Él sigue nervioso y voltea a todos lados, pasa su mano por su cintura y se acerca a oler su pelo.
Prenden las luces de nuevo. Un par de risas acá, un par de comentarios allá y, ohh última llamada, el concierto comienza, el cantante irradia energía…
”But everybody's changing,
And I don't feel the same” --y la multitud se emociona, pero los gritos y la canciones…
“The last time You fall on me for anything you like”… --no le quitan a ella de la cabeza, la tiene tan cerca, sólo piensa en darle un beso.
Atrás se oye “….This life, is lived in perfect symmetry….”
El vocalista canta intensamente y la gente le responde igual… sube una bandera de México y la gente grita “ole…. Ole … ole” él se une a los gritos y de repente empieza una canción muy acústica, no la conoce pero es muy disfrutable el sonido, muy tranquila.
Y la voltea a ver, a ella que había estado tan cerca todo el concierto, que un par de besos lo habían puesto más nervioso, que disfruta su perfume todo el tiempo, su cintura y sus manos. La voltea y la mira. Que mirada tan penetrante y tan pesada, pero de las que se disfruta. Tan misteriosa y fuerte a la vez. Te pone nervioso pero te hace querer mas…la besa y todo el estadio se vació para él, no había nadie, solo él y ella escuchando al grupo y él disfrutándola a ella. Le vienen todas las frases que había pensado decirle en la semana, lo mucho que le gusta, lo mucho que adora su sonrisa, lo inteligente que es para sus ojos, lo suave de sus manos, la presencia que irradia y lo pone nervioso, el potencial que le ve a ella, cómo se derrite al tomarle la cintura, lo nervioso que estaba un día antes del catorce de febrero y los 40 min., que tardó en escogerle las flores. Pero en ese momento no le salía nada, estaba con una multitud de miles de personas y se sentía solo con ella. Le acaricia la cara y la besa con más intensidad, la suelta y sólo sonríe.
Horas después la besa y nunca imaginó que estaría ahí con ella. Piensa si será un sueño o se puso tan pedo que ha imaginado cosas. No, está en sus cinco sentidos, algo mareado pero reacciona perfectamente.
Siente su piel tan suave, su olor tan rico, sus labios, sus manos y respira su aliento. Cuando la conoció no pensó que la besaría de esa forma. Fue ya hace unos meses cuando le pasaron su contacto y vio su foto que se quedo sin aliento y cuando la vio en persona en esa “coincidencia” del antro pensaba ̶ ¿Cómo alguien me puede poner así de nervioso?–. Y esa pregunta vagó por su cabeza las ultimas semanas ̶ ¿Será su presencia?–. Porque resalta por su imponente presencia, su voz sexy le hace recordar a Ely Guerra cantando… “….Y quiero, quiero sentir el calor que tu boca despide en cada oración que dices”.
Él no comprende cómo puede manejar ser bonita, guapa e inteligente al mismo tiempo y cree que el poder manejarlo es lo que hace esa presencia tan fuerte. ¿O será su sonrisa −tan encantadora− que tiene? Son esas sonrisas que adoptan una forma diferente con cada actitud, sólo con el tiempo se puede llegar a conocer todas, pero por el momento logra diferenciar su sonrisa coqueta que lo desvanece cuando le sonríe.
¿O será su mirada?, Él sabe que son de esas miradas que detienen el tiempo, que no sabes si mantener la vista o mirar a otra parte, que te acelera el corazón pero detiene el tiempo.
¿O será su cintura y sus piernas?, esa cintura que lo derrite cada que la toca, porque en verdad lo derrite, y esas piernas largas y perfectas que con tacones la hacen ver tan guapa.
Todo esto se lo quiere decir pero sus labios están ocupados en encontrar los de ella una y otra vez, sintiendo su piel suave con la punta de sus dedos. Cómo decirle que le gusta física e intelectualmente, que admira su inteligencia y su potencial, que todo lo que ella hace es impresionante y, aparte, se dé el lujo de poder divertirse como cualquier estudiante de su edad, que le gustaría ayudarle a cumplir sus sueños y llevarla a donde ella quiera ir. Pero él sigue ocupado en sus labios y no puede decir nada. Enciende una luz, quieren aprovechar los destellos que da el poder contemplarse, sigue aspirando su aliento le sorprende el poder de su decisión, de jalarlo hacia ella. Después de un rato terminan recostados, ella hace lo más sexy que puede hacer una mujer, dormir con una camisa y una playera que él use, y peor aun, cuando es una de Metallica.
Recostado quiere decirle todo y lo intenta, sus frases son cortas y poco claras, el discurso que tanto practicó y que tanto le dio la vuelta a su cabeza todo el día lo dice por partes y nervioso. Él en su carro por la mañana venia pensando todo –quiero decirte que hoy no me importan los títulos, que me presentes como tu novio o con el que sales o como un amigo, sé que puede sonar medio hippioso, pero lo que quiero es conocerte, quiero saber que es lo que me pone nervioso, conocer tus sueños, no me importa el pasado, me importa el presente para ir viendo que pasará en el futuro, hoy… quiero conocer el misterio de tu mirada y los significados de tus sonrisas, quiero aprender a quererte por lo que eres, besarte cada día−, eso decía escuchando en su carro escuchando un poco de salsa, por que la salsa siempre le ha alegrado los días y había sido una semana pesada para él, y seguía pensando, −Me gustan muchas cosas de ti, aunque también sé, qué no me ha gustado de ti, soy alguien que aprenderá a quererte y que te tratara como una princesa, como lo mereces, pero nunca dejará el balance en su vida con lo demás.
Lamentablemente o exitosamente soy alguien muy real, pero si lo dejas, cree fielmente que puede quererte mucho−, el camino en la carretera terminó y estaba decidido a decírselo por la noche.
Sin embargo, las frases le salieron en partes. Cree que lo mejor seria sólo besarla, espera con mucha Fe que sus besos le den a entender todo lo que intentó decir. Despierta, lleva contemplándola 10 min., la luz del sol se cuela por la ventana y le pega un poco en el rostro y piensa −Dios…que bella es−, la despierta con un beso en la mejilla y piensa –lo único que quiero que pase es volver a despertarte otro día con un beso igual−.
Mmatad.